Este cuadro fusiona la estética noir, la sensualidad sugerida y el carácter inconfundible de Jack Daniel’s.
La botella en primer plano, sólida, poderosa y perfectamente iluminada, contrasta con la silueta femenina desenfocada al fondo, creando una historia visual irresistible: luces bajas, un whisky con hielo y un instante que lo cambia todo.
Ideal para amantes del whiskey, ambientes masculinos, lounges, bares modernos o dormitorios con un toque sofisticado y provocador.
Un cuadro que no se mira… se siente.




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